13 jun. 2013

Entra, pequeña alma Mía, en el Poderoso Corazón de Dios

Entra en Mi calma, alma Mía, pequeña célula de Dios. No te aflijas por nada, que Yo aquí estoy, siempre detrás de ti.
Entra en Mi Corazón, alma pequeña, pétalo de rosa que oferto al Creador.  No te desanimes, porque en Mí encontrarás siempre la paz.
Entra en el Corazón Sagrado de Luz de Mi Hijo, el Redentor, que Él te espera siempre, para colmarte con Su Amor de Pastor.
Entra, pequeña alma Mía, en el Poderoso Corazón de Dios, porque allí es tu casa, la que te aguarda desde siempre. Allí encontrarás el hogar bendito que espera al cansado viajero, para brindarle abrigo, descanso y eternidad.
Entra en tu esencia, alma pequeña y amada, que allí habito también Yo, tu Madre Celestial, que te espera para orar por la humanidad.
Refúgiate en ese lugar dentro de ti, donde el Redentor ha sembrado Su Corazón y palpita Su Código de Amor desde hace tiempo.
Sólo serénate y recuerda siempre que tu estás con Nosotros y Nosotros somos en ti.
Descansa, alma amada, eterna y fiel servidora, que después de tu descanso partiremos nuevamente en busca de los que faltan, para llevarlos al Señor.
Gracias por estar hoy Conmigo.
Tu Madre Celestial.
María, la misma de Nazaret.


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