18 ene. 2016

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, Lunes, 18 de enero de 2016


MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ,
         TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​
Muchos se preguntan de dónde partirá la unidad entre las diferentes culturas, religiones, razas y naciones. ¿Cómo unir tanta diversidad?
Pocos descubrieron la potencia del Amor de Dios y casi ninguno vive la verdad de lo que es saber que, si un Dios tan infinito fue capaz de crear tanta diversidad, Él se encuentra en todas las cosas y también en las diferentes religiones inspiradas por Él.

 
Las criaturas están dentro de la Consciencia de Dios y Dios en ellas, pero la ignorancia que cerró sus ojos no les permite ver que el Creador está ahí, en lo profundo. Y así viven una ilusión, una vida separada de Él, solo por el hecho de no saber que Él es en todo lo que fue creado. No Lo ven y no Lo sienten porque no se abrieron para saber que Él está en el interior de los seres.
El Creador, en Su inconmensurable posibilidad de amar, a lo largo de la existencia de la humanidad creó muchas religiones. Cada una conduciría una cierta parte de Su creación, pero al mantener viva Su Esencia, todas llevarían hacia un único fin.
Cuando María dice que unirá, en Su Inmaculado Corazón, las diferentes religiones, pueblos y razas, esto no significa que todos reconocerán la persona de María como Madre de Dios. María es la propia Unidad, pues Su manto ampara en sí, toda la Creación. Como Unidad, Ella conduce las diferentes religiones al Amor, que es el Principio que expresa Su Hijo.
Muchos pueden no reconocer la persona de Cristo como el Camino, la Verdad y la Vida; pero aquellos que creen en el Amor y viven en el Amor, están en Cristo, sin saberlo.
El Amor que expresa Cristo trasciende la existencia de la persona de Jesús. La Unidad que expresa María trasciende la persona misma de María. Ellos ya no son parte material de una Creación. Aquellos que provinieron de un Espíritu Único se manifestaron en la Tierra para construir un camino, para expresar un arquetipo, para dar un ejemplo vivo y ahora, en las diferentes escalas de evolución, siguieron dando ejemplos y dejando Sus pisadas en todas las dimensiones, para que inclusive los ángeles siguieran Sus pasos.
Es posible que todas las verdaderas religiones vivan los principios de Amor y de Unidad, e incluso aquellos que no tienen una religión guiada por una institución, pero que en sus corazones, buscan religarse con Dios todo el tiempo, por el Amor y por la Unidad. Es así que Cristo y María conducen a la humanidad.
Ser cristiano es más que creer en Cristo. Si quieren llegar a la religión del corazón, en la cual todos son hermanos, hijos de un único Dios, crean en el Amor y en la Unidad.
El Amor y la Unidad los llevarán hacia el Origen. Esta es la razón de la existencia humana: vivir esos dos atributos universales que, un día, se hicieron carne y que hoy retornaron al Corazón Purísimo del Creador, para que toda criatura que vive, desde la materia hasta el espíritu, pueda retornar a Dios.
Quiero que anuncien al mundo que Dios es único y los une a Él en los principios del Amor y de la Unidad. No importa que el camino sea aparentemente diferente, porque unos tendrán más apertura para seguir los pasos de Mahoma; otros, de Buda; otros, de Cristo; otros, de María; pero todos pueden unirse, en espíritu, en el propósito de Dios para la humanidad, este que es único: el Amor y la Unidad para llegar a Él.
Vivan con esa certeza en sus corazones y no duden, ni un solo instante de la posibilidad que Dios, del cual provienen todas las cosas, pueda hacer retornar hacia sí, todo lo que un día Él creó.
Los amo, los bendigo y les pido que sigan orando por la Paz en el planeta. Todos los días recuerden que sus espíritus ya viven en Dios y que, solo de ser conscientes de Su Presencia dentro de ustedes, ya son portadores del mayor misterio de amor y de misericordia de esta creación.
Oren por los que desconocen el Amor de Dios y por aquellos que creen que Lo aman, pero que no conocen el verdadero Amor y la verdadera Unidad que llevan al Creador.
Su Padre y Compañero, San José Castísimo