24 ene. 2016

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, Lunes, 24 de enero de 2016


MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ,
         TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​​​​​
Fraternidad, unidad con Dios, fe y esperanza, son atributos que siempre deben reinar en el corazón humano.
Partiendo del principio de la unidad de Dios, que en la diversidad de la manifestación de Su Consciencia jamás dejó de ser Único, vivan ustedes también la unidad entre sí como un único cuerpo perteneciente a la Consciencia Divina.
El Creador se multiplicó y expandió en diferentes formas de vida, de expresión, de manifestación, para que Su Perfección se hiciera vida y materia, para que el Amor que Él expresa en Su Espíritu Divino pudiera tornarse carne, mente, sentimiento, alma, espíritu, vibración y sonido para que no hubiera límite para la manifestación de Su Amor.
Dios permea todo lo que fue creado y a todas las criaturas les da la oportunidad de ser semejante a Él. Conscientes de los principios del Creador, deben imitarlo. Que el amor se multiplique en sus corazones, que se exprese de diferentes formas con palabras, con oraciones, con silencio, con acciones, con comunión interna, espiritual o física y en la hora de recibir la Eucaristía.

 
Como grupo exprésense como la Consciencia de Dios: muchas formas de vida, muchas formas de servir, infinitas posibilidades de amar, pero todo eso sin nunca perder la unidad.
Aunque las criaturas existentes sean tan diferentes unas de las otras, eso no hace desaparecer de todas ellas la esencia que las une en semejanza divina con el Padre Creador.
Les digo todas estas cosas porque es la hora de la unidad, de la reconciliación, de la fraternidad como puentes para el amor.
Las diferentes misiones que hoy se están llevando adelante indican el camino que cada uno debe recorrer en su día a día: superar las diferencias entre razas, culturas, lenguas, naciones, religiones, para que vivan, como humanidad, la unidad con Dios.
Sean conscientes que llegará la hora de unir sus consciencias en un único propósito: traer paz y reconciliación para la Tierra.
El sufrimiento del corazón humano hace que se venzan las barreras para amar. La necesidad de encontrar la paz los une.
Tanto en el Medio Oriente como en el Chaco, comprenderán lo que la purificación material, mental y física, causa en la consciencia humana. Deben estar delante de estas situaciones tan extremas no solo para auxiliar, sino también para aprender. Entonces, con ese aprendizaje en sus consciencias, deberán preguntarse si realmente es necesario que deban pasar por purificaciones semejantes para que aprendan a vivir el amor, para que busquen la unidad con el prójimo, para que trasciendan las diferencias y caminen rumbo a la materialización de los Planes de Dios como una única raza.
El dolor los hace buscar el amor, pero la posibilidad de amar existe dentro de sus corazones, latente como una condición natural del ser humano. Solo es necesario que salgan de sí mismos y se entreguen a la búsqueda de ese amor crístico, verdadero: amor que une los universos, amor que destraba la evolución, amor que los asemeja a los ángeles y les permite retornar a Dios.
Delante de las situaciones de Medio Oriente y del Chaco, reflexionen profundamente y hagan sus elecciones: si esperarán los tiempos de caos o si aprenderán a amar desde ya, rindiéndose a la Gracia de la Unidad con Dios.
Su Padre y Compañero de siempre,
San José Castísimo