23 ene. 2016

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, Sábado, 23 de enero de 2016


MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ,
         TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS
Al principio de la Creación, solo existía la Unidad, la Consciencia Divina, que habita en donde no hay tiempo ni espacio, en donde no hay materia, sentimientos o pensamientos, solo hay Espíritu.
Sin dejar de ser Unidad, el Espíritu de Dios se multiplica. Esto es Omnipresencia.
Sin dejar de ser Espíritu, nace la Mente de Dios manifestada en los arcángeles. Esta es la obra de la Omnisciencia.
Sin separarse de los niveles del Espíritu, Dios manifiesta la Luz en creaciones materiales. Este es el fruto de la Liberación.

 
Dios, que era Uno, se divide en tres, sin dejar de ser Único. Su Trascendencia es incomprensible para la mente humana.
Dios Padre se hizo Hijo, y en la Transfiguración, multiplica Su Único Hijo en todas las criaturas. Todas son Uno con el Padre, por intermedio del Hijo.
Los principios primordiales toman vida propia y poder creador. Los rayos se tornan consciencia y habitan todas las partículas existentes en el Cosmos.
Dios jamás perdió el principio de la Unidad. Su multiplicación no tiene fin, no tiene límites. Su Consciencia se expande más allá de las fronteras del espíritu, de la mente y de la materia. Su Divinidad todo lo permea.
Ustedes pueden preguntarse: “¿Cómo habitará el Creador en un mundo tan lleno de oscuridad? ¿En dónde está Dios, cuando el caos se precipita en el mundo?”
Dios es Vida que habita la esencia, Consciencia que anima a los conscientes, Luz que da forma y vida a lo que los ojos de los que no están ciegos pueden ver.
Un hombre puede no ser ciego, pero si hay ausencia de luz en su vida, nada podrá ver. No es que el mundo no exista, que los colores no existan, que la vida no exista: lo que sucede con ese hombre es que está separado de la luz. No está ciego, solo está encerrado en un cuarto oscuro y vacío y no encuentra la forma de abrir las ventanas o no sabe que las ventanas existen en el cuarto de su consciencia.
Así sucede con la mayoría de la humanidad. La ignorancia y la indiferencia encerraron la consciencia humana en un cuarto oscuro y todos los misterios de la vida están del lado de afuera, listos para su revelación, para el momento en que se abra la ventana de la consciencia.
Como no están ciegos, los hombres creen que ven todo. Como no conocen la luz, los hombres no saben que están presos en un cuarto oscuro y piensan que la vida comienza y termina dentro de las cuatro paredes de ese cuarto.
El amor, el servicio y la oración llegan a lo oscuro de esas consciencias como rendijas de luz, que entran por la ventana, revelando que la ventana existe y que detrás de ella se encuentra un grandioso misterio.
Algunos pueden ver la rendija de luz y creer que ya conocen todo. Otros osarán abrir la ventana y contemplarán la vista delante suyo. Su consciencia se expandirá profundamente, a pesar de ver solo la vida al frente de su pequeña ventana.
Hasta hoy, casi no existieron quienes se dispusieran a salir de ese cuarto, saltar la ventana y explorar el mundo fuera de sí mismos; por eso, los misterios siguen siendo misterios.
Comencé este mensaje con algunas palabras que son capaces de abrir el cuarto oscuro de la consciencia. Es una pequeña rendija, pero sé que, aun así, muchos empujarán la ventana con sus propias manos para cerrarla bien cerrada, para así permanecer en la oscuridad absoluta.
Reflexionen sobre lo que les digo e intenten, por un instante, arriesgarse a sentir en los ojos del corazón este misterioso rayo de luz, esta pequeña rendija que se abre en sus consciencias.
Si dejan que sus consciencias se expandan, podré llevarlos más verdaderamente hacia la unión con Dios. Podrán ser más verdaderos en todo y develar misterios, inclusive sobre sí mismos y sobre la vida planetaria.
Por el crecimiento y madurez de la consciencia humana y su adhesión a la Verdad,
San José Castísimo