15 ene. 2016

MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ, Viernes, 15 de enero de 2016


MENSAJE DIARIO DE SAN JOSÉ,
         TRANSMITIDO EN EL CENTRO MARIANO DE AURORA, A LA VIDENTE HERMANA LUCÍA DE JESÚS​
Delante de todo lo que sucede en el mundo, los Mensajeros de Dios están intentando enseñarle a la humanidad cómo intervenir en auxilio de las almas.
Queridos compañeros, a lo largo de los siglos de su existencia, casi siempre el hombre respondió a las guerras generando guerras mayores e intentó confrontar el falso poder con el mismo falso poder, sin percibir que sólo el Poder que viene de Dios puede equilibrar todas las cosas.

 
Es una aspiración divina que el planeta no sea indiferente a lo que sucede hoy en el Medio Oriente, pero no para que los hombres reaccionen con guerras y respondan al odio, que impregna los corazones de las personas allí presentes, enviando una carga de odio aún mayor.
¿Perciben que esa fue siempre la estrategia del enemigo? Generar tamaña atrocidad en las ciudades y tamaño desamor entre los hombres, que ese odio se expandiera hacia todos los seres y que todos respondieran con el mismo nivel de terrorismo.
Al principio de todo el caos, muchos se impresionaban con el grado de maldad del corazón humano, cuando veían las formas como algunos hombres torturaban y asesinaban al prójimo; pero ahora, tan grande es el odio que está expandiéndose por los corazones, que aquellos que antes se impresionaban con esas acciones, hoy serían capaces de hacer lo mismo con los mencionados asesinos. Hijos, es por eso que Dios los llama al despertar. No se dejen influenciar por el mal del mundo. Mantengan sus consciencias fijas en el bien y sus corazones unidos a Aquel que fue coronado de espinas en silencio.
Nosotros los llamamos a reaccionar a lo que sucede en el mundo entero y, principalmente, en el Medio Oriente, no con odio o con rencor, pero sí con amor absoluto. Disuelvan el rencor de sus corazones, aprendan a perdonar, en las pequeñas cosas, a aquellos que están más próximos. Aprendan a ser hermanos unos de los otros, bajo el espíritu de la unidad y de la fraternidad, y vigílense a sí mismos cada vez con mayor precisión, para que ni en lo pequeño, ni en lo grande, sean infieles a los principios de amor que eligieron vivir.
Únanse a los Mensajeros Divinos en una gran corriente de amor por la humanidad. Sirvan, perdonen, reconcíliense, amen, envíen al mundo mensajes de paz y vivan esa paz. Sean ejemplos de un verdadero esfuerzo por vivir el bien y ya no se permitan rendirse al odio y al desamor, simplemente por su incapacidad de ser humildes.
Abandonen su orgullo y su deseo de vencer a los demás y de sobresalir con sus propios comportamientos, porque son esas mismas conductas que se manifiestan en su día a día, que en mayores proporciones generan las guerras y los conflictos del mundo.
Es tiempo de crecer para aprender a servir a Dios. Es tiempo de ser humilde, para que su orgullo no haga hundirse el planeta, una vez más, en el mar del caos y del mal.
Perseveren y vénzanse a sí mismos. Dejen de lado los códigos infantiles y retrógrados de orgullo y de arrogancia y permitan que la Gracia de vivir en paz y en fraternidad, sea una realidad en sus vidas.
Por la salvación de la humanidad,
Su Amigo e Instructor, San José Castísimo