13 oct. 2011

Dos focos volcanicos en El Hierro

Los técnicos han confirmado que las dos manchas halladas a una y dos millas de la costa de La Restinga, en El Hierro, constatan que el proceso eruptivo submarino que comenzó el pasado domingo en la isla tiene dos focos activos. Carmen López y María José Blanco, del Instituto Geográfico Nacional (IGN), mostraron a los periodistas las imágenes grabadas la tarde de este miércoles y en la que se perciben las dos manchas así como unas piedras de coral negro procedentes del material que recogieron cuando acudieron a inspeccionar la zona.


"La embarcación Salvamar, de Salvamento Marítimo, salió a recoger muestras a primera hora de la tarde", explicó Santana. "Los técnicos que iban a bordo han encontrado dos mancha en el mar con fuerte olor a azufre y peces muertos", continuó. Santana explicó que una de las manchas se encuentra a dos millas al suroeste del puerto de La Restinga y la segunda, a milla y media.


Se confirma que se han producido dos 
focos de erupción volcánica; una está a una profundidad de 700 metros y la segunda, a unos 500 metros. Santana, que no indicó si esos dos focos incluyen el que El Cabildo anunció el lunes, que esas dos manchas concuerdan con el hecho de que, en las últimas horas, se haya reducido el tremor (la onda que muestra actividad volcánica en los sismómetros). Esa reducción indicaría que la presión del magma en el subsuelo también se ha reducido y que, por tanto, se ha producido una erupción volcánica. 

En busca del volcán

Los científicos del Instituto Vulcanológico de Canarias (Involcan) continuaban ayer sus trabajos de vigilancia volcánica en la isla, a la espera de una posible erupción en tierra o cerca de la costa. Uno de los vectores que están observando con atención es el agua que hay en tierra. El agua procedente de galerías y pozos captura gases volcánicos y es un valioso testigo de la actividad volcánica. Los científicos recogieron muestras de agua en varios pozos de la isla siguiendo el rastro de los gases que están disueltos en ella. Así, las muestras que Gladys Melian, investigadora de Involcan, recoge en Tacorón, Pozo de Frontera, Pozo de los Padrones y San Simón son enviados cada a día a los laboratorios de Tenerife en busca de isótopos, conductividad y CO2. Para averiguar las concentraciones de helio-3 y helio-4, las pequeñas botellas de agua vuelan al Laboratorio de Química de Terremotos de la Universidad de Tokio, Japón.


El helio-3 es "la mejor huella dactilar de la actividad magmática bajo el suelo". Los datos preliminares de concentración de este gas en las aguas herreñas indicaban ya ayer por la mañana que la posibilidad de que se produjera una erupción en el isla era "muy significativa", en palabras del experto. Pérez explicaba también que las estaciones geoquímicas que Involcan tiene en la isla comenzaron ayer a registrar incrementos significativos en los niveles de CO2, "otra prueba más de que el magma se está moviendo bajo la isla y busca salida".

El director de la Red Sísmica Nacional, Emilio Carreño, aseguró que los incidentes submarinos de El Hierro anuncian el posible "nacimiento de un volcán", una oportunidad extraordinaria para la ciencia de la que no cabe mas alternativa que aprender.
"Ésta es una experiencia de la que se gana. No conocemos patrones para el comportamiento del magma y con la situación controlada para la población, ésta es una muy buena oportunidad para los científicos", aseguró el experto. "Lo que estamos a punto de ver -dijo- es el nacimiento de un volcán, si es que llega a producirse".

Carreño explicó que el proceso se sigue desde sus inicios con el más avanzado equipo de detección de movimientos de la corteza terrestre que, en la zona de isla, como en El Hierro, es más delgada y quebradiza, con un espesor promedio de 15 kilómetros.

El experto del Instituto Geográfico Nacional precisó que el fenómeno es producto del movimiento constante del magma sobre el que se asienta la corteza terrestre, resistiendo a la dinámica de presión de una masa incandescente y la energía que mueve por conducción o transferencia de calor.
El acercamiento del magma a la costa de La Restinga, en el sur de El Hierro, puede desencadenar una erupción explosiva si se produce a menos de 200 metros de profundidad bajo el mar, pero en ningún caso implicaría un peligro para la población si se toman las medidas adecuadas, según el investigador del CSIC en el Instituto de Ciencias de la Tierra y secretario general de la Asociación Internacional de Vulcanología, Joan Martí.