3 mar. 2013

La estructura multidimensional del ser humano

La estructura multidimensional del ser humano
La estructura multidimensional del cuerpo humano. El cuerpo humano, desde la materialización, está formado por el cuerpo material y el cuerpo no material del estado de energía, y esos dos cuerpos están conectados mediante una puerta llamada chakra. Estas puertas suelen estar abiertas durante la infancia, pero se van obstruyendo gradualmente a causa de los pensamientos negativos y la energía impura.
 


En la edad adulta, es normal que las puertas estén totalmente bloqueadas, excepto por un conducto estrecho que apenas puede mantener al cuerpo. Cuando la energía no circula bien, las personas sólo pueden percibir el mundo material a través de sus cinco sentidos (en otras palabras, de los órganos sensoriales materializados de sus cuerpos) y, por lo tanto, únicamente pueden percibir sus cuerpos físicos. No
obstante, las personas que han abierto sus chakras mediante la práctica de ejercicios energéticos, el yoga, Tai Chi y otros métodos, pueden percibir simultáneamente ambos cuerpos. 



La gente que tiene los chakras abiertos tiene otro sentido, normalmente llamado el sexto sentido. Pocas personas pueden ver el aura humana que rodea al cuerpo, percibir la energía que envuelve a los objetos y percibir el sutil movimiento de la energía misma. El halo (la energía especial que rodea las cabezas de los santos) fue descubierto de esta manera, y a menudo era representado en las pinturas sagradas. La
existencia de energía humana, o el aura, no ha sido demostrada científicamente, pero hay fuertes evidencias que la sugieren. La forma concreta y la función de las auras no han sido adecuadamente calibradas
con instrumentos físicos, pero han sido descritas durante siglos por meditadores y personas con habilidades especiales. Para dar una idea clara de la estructura multidimensional del cuerpo humano, explicaré
brevemente lo que hasta el momento se ha dado a conocer como el aura humana y los chakras. (Esta información también se contiene en mi primer libro, “What We See Is Not the Only Truth”).



La energía humana está compuesta de siete o más capas con diferentes frecuencias de vibración. Debido a estas diferencias en las frecuencias, el cuerpo físico superpone distintas capas del aura en el mismo espacio. Cada capa de aura es distinta, no sólo en frecuencia, sino también en alcance, forma y función. Las capas del aura de frecuencias superiores llegan más lejos del cuerpo físico. Por ejemplo, el cuerpo etérico, que es la primera capa, tiene una forma similar al cuerpo físico, e incluye su espacio, pero se extiende poco más allá de éste. 

Asimismo, la segunda capa del aura incluye el espacio de la primera y se extiende un poco más allá. Las capas tercera y por encima existen de la misma manera. De modo que la capa del aura más alta se extiende a una mayor distancia desde el cuerpo físico y abarca a todas las demás capas del aura del cuerpo. 

Cada capa del aura está relacionada con funciones humanas
específicas. La primera, la segunda y la tercera capas están relacionadas con las funciones del cuerpo físico, mientras que la quinta, la sexta y la séptima están relacionadas con las funciones espirituales. 

Este hecho significa que la energía de la primera, segunda y tercera capas está formada por ondas de la tercera dimensión que soporta al cuerpo materializado, mientras que la quinta, la sexta y la séptima capas están hechas de ondas de la cuarta dimensión del mundo no material. 

En general, las frecuencias superiores están más cerca del Origen del Universo, de modo que las capas del aura con frecuencias más altas están relativamente más cerca del Origen del Universo que las capas del aura con frecuencias más bajas. En otras palabras, las capas del aura con frecuencias superiores influyen en las capas con frecuencias inferiores; pero esto no funciona en el sentido inverso. 


La capa del aura más alta está más cerca del Origen del Universo, y el cuerpo físico, que tiene la frecuencia más baja, es la más periférica. Éste es el motivo de que aparezca la enfermedad en el cuerpo etérico, que es
la primera capa del aura, antes de que los síntomas aparezcan en el cuerpo físico, y también explica por qué la enfermedad del cuerpo físico desaparece de una forma natural cuando la capa del aura se recupera de
la anomalía. 


Las siete capas de aura que rodean al cuerpo físico se mueven constantemente y están activas mientras están conectadas a los siete chakras que describen los yoguis indios.
 

El primer chakra es la puerta que conecta al cuerpo humano con la primera capa del aura, el segundo chakra es la puerta que conecta al cuerpo humano con la segunda capade aura, y así sucesivamente. Cuando el primero, el segundo y el tercer chakra se activan a fondo, se conectan mutuamente con la primera, la
segunda y la tercera capa del aura del cuerpo humano, para que la salud física mejore.


Esta conexión significa que las prácticas espirituales que se centran en la salud física desarrollan al primero, el segundo y el tercer chakras, mejorando el flujo de la energía de la tercera dimensión entre los
cuerpos físico y no físico favoreciendo la salud. Por otro lado, cuando el quinto, el sexto y el séptimo chakras son activados a fondo, se conectan con la energía espiritual de la cuarta dimensión, de manera que la persona se interesa más en la espiritualidad. Las prácticas espirituales que se centran principalmente en el crecimiento espiritual desarrollan al quinto, el sexto y el séptimo chakras, de modo que el cuerpo se conecta bien con la energía de la cuarta dimensión, recupera la salud espiritual y manifiesta algunas facultades espirituales. 


La cuarta capa de energía del aura, que refleja el estado de ánimo actual de una persona, está conectada a través del chakra del «corazón», o Anahata Chakra; es decir, el cuarto chakra. Se sabe que intercede
entre las frecuencias de la tercera dimensión de las capas del aura primera, segunda y tercera, y las frecuencias espirituales de la cuarta dimensión de las capas del aura quinta, sexta y séptima. 


Puesto que el control del chakra del corazón, incluidos su apertura y su cierre, es dirigido por la mente, una persona puede sublimar la energía física de la tercera dimensión a la energía espiritual de la cuarta
dimensión, o utilizar la energía de la cuarta dimensión para tener una mejor salud física. Cuando a una persona le llega la muerte física, la energía humana es reconstruida. Las energías físicas de la tercera
dimensión se dispersan entrando en la Tierra y el resto, las energías de la cuarta dimensión, se consolidan en una única corriente, partiendo hacia el mundo espiritual en la cuarta dimensión. 


Hay que señalar que la séptima capa del aura humana almacena todo el historial del pasado del alma. Cualquiera que entienda el mundo de energía sabe que todo lo relacionado con este mundo está registrado y
que los registros no se borran jamás. Cada alma almacena siempre sus propios registros dentro del cuerpo de energía. Según Barbará Brennan, reconocida internacionalmente como experta en el aura humana, la
séptima capa guarda las bandas de registros de vidas pasadas, y éstas se pueden ver como si fueran películas. La séptima capa no sólo almacena las circunstancias de cada momento, sino también todas las emociones relacionadas con esas circunstancias. Estos archivos pueden ser descifrados mediante la concentración en la frecuencia de la séptima capa. Así pues, es posible curar diversas enfermedades relacionadas con vidas anteriores mediante métodos apropiados como, por ejemplo, la
hipnoterapia. 


De esta manera, el cuerpo humano es conectado con las ondas de la tercera dimensión que soportan al cuerpo físico a través de los chakras, así como a las ondas de la cuarta dimensión que crea el pensamiento no material y generan interés en la espiritualidad. Además, el cuerpo humano está equipado para conectar con la energía terrestre y las ondas universales de la quinta dimensión o de dimensiones superiores. Varios
chakras más existen por encima del séptimo chakra, de la «coronilla», o Sahasrara Chakra, que funcionan como una puerta de entrada a la energía superior a la de la séptima capa del aura. Sin embargo, la energía
que está más allá de la séptima capa ya no pertenece al aura de ninguna persona, sino que refleja la consciencia total de cada dimensión. Dado que las conciencias de la mayoría de la gente, mientras está en la Tierra, no van más allá de la cuarta dimensión, los chakras de las dimensiones superiores no están activados, salvo en casos excepcionales.

(Extracto del libro EL PROYECTO GAIA 2012 escrito por Hwee-Yong Jang)
GHB - Información difundida por http://hermandadblanca.org/