20 may. 2013

Carta al circulo dorado: El cerebro físico límita separa al hombre de su estado divino

“Lo que en este mundo de tres dimensiones parece irracional e increíble es normal en los planos superiores de la consciencia”.
Miz ti tlan


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“Cuando a la mente física se la deja librada a sí misma, a su evolución natural, según Aurobindo ella se muestra escéptica ante los hechos suprafísicos, de los cuales no con­sigue tener una experiencia directa, y a los cuales tampoco puede presentir. De la misma forma, y según el mismo fi­lósofo, cuando la mente física tiene una experiencia espi­ritual, luego la olvida, o pierde la impresión que esa "vi­vencia" le había dejado para, seguidamente, no creer más en ella.”



“El hombre es un ser mental que vive en la oscuridad de estar degradado a la condición de encontrarse en un cerebro fí­sico. A pesar de la "perfección" de ese órgano, hasta el hombre más elevado de la especie tiene sus posibilidades frustradas por esa dependencia. 

El cerebro, según Auro­bindo, separa al ser humano de sus poderes divinos, y no lo deja ir más allá de ciertos límites, estrechos y precarios. Según ese filósofo, es el cerebro el que hace que el indi­viduo se interese por diversiones, abasteciéndose con de­seos continuos; pero la "supramente" se encargará de pe­netrar en las partes inferiores del ser, y transformará a la mente común, a la vida y al cuerpo. Ahora empezamos a asistir y a vivir eso.”

Sri Aurobindo